Comienzo por lo primero, agradecer a los amigos de Milenio Diario por la invitación a ocupar por las siguientes 3 semanas el espacio del Pescado Original, de Patricio, a quien por cierto felicito por su cumpleaños. Segundo, enviar tarde pero sinceramente, un abrazo a Carlos Marín, y tercero, darle las gracias a tantos y tantos políticos, empresarios y mamarrachos que justifican con sus declaraciones y acciones la plena vigencia de todas las groserías habidas y por haber en el diccionario de la vida cotidiana, permitiendo que los rencores de millones tengan buen cauce… imagínense si esa energía negativa se quedara atorada o buscara algún camino de violencia o de reclamo organizado.
El título de esta nota tiene su origen en un verso del poeta del pueblo Marco Antonio Solís, el Buki, una frase que encierra en toda su ontología la densidad del ser de México y de su destino. La traigo conmigo como se carga un amuleto contra el fracaso: más vale malo por conocido que bueno por conocer. Me reconforta que el nuevo gobierno asuma esta actitud al reciclar con precisión de francotirador a tantos funcionarios de los 3 sexenios anteriores, malos pero malos con ganas, pero bien conocidos por sus transas, ineptitudes, chanchullos, tráfico de influencias y negocios familiares.
Yo prefiero eso que funcionarios novatos que sólo conocen en su casa y que no tienen pedigree, o sea, que van a robar por primera vez. Prefiero, digo, a los profesionales, a los que tienen experiencia y no van a ir dejando migajas tiradas por todos lados alborotando el chiquero. Ni qué decir del Congreso, plagado de personalidades de la farándula política que van a velar, primero que nada, por sus intereses y luego, si queda tiempo, dinero y ganas, por los intereses de la Nación, pues ¿que no son ellos la más alta expresión de la Nación?
CONSUELO DE PEN… DIENTES
El aumento al salario mínimo me reconforta, sin lugar a dudas, pues con ello podrá revertirse la debacle económica que nos lleva rápidamente a un hoyo negro y sin salida; el incremento a las partidas presupuestales para el combate al narco y al crimen organizado también me permite dormir más tranquilo, sabiendo que con ello y con el blindaje a las escuelas se impedirá que se venda en el interior lo que se ofrece cada vez más y mejor en el exterior, o sea, lo que hace falta son muros, escudos, corazas.
Lo bueno es eso, que haya claridad y altura de miras, que nos blindemos, que nos cubramos los ojos y los oídos, lo que sea por el bien de la Patria, que nos quedemos callados y que prendamos la tele para ver Soñando con un sueño, para demostrar que Borges tenía razón y que sí, que somos el sueño de alguien que nos sueña, aunque segurito que ese alguien está drogado y en un mal viaje.
RECUENTO DE DAÑOS
El recuento del año que se va como la mugre en el lavadero –parafraseando al maestro Briseño–, incluye cientos de declaraciones y hechos ocurridos en el país, como una catarata de evidencias de que ciertamente vivimos en un mundo maravilloso:
Los guías del rebaño (católico, no se crea que hablo de las Chivas), encabezados por el cura Nicolás Aguilar, acusados de pederastia; los guías del proceso electoral acusados de corrupción; los guías de transparentar cualquier cochinero acusados de obstrucción y defensa de intereses particulares; las autoridades responsables de atender y resolver, incapaces, irresponsables, amateurs y sin autoridad; los que legislan con cargo al erario acusados de hacer negocio amparados en el fuero; los que imparten justicia acusados de ser parte y de repartirse pasteles de todos tamaños; los abogados del pueblo abogando por los intereses de sus cuates; los maestros acusados de sedición; el nuevo gobierno compuesto de viejos funcionarios en todas las áreas pero en áreas que desconocen; los representantes de grupos guerrilleros clandestinos hablando del cambio social por la vía pacífica; los hombres de la libre empresa pagando campañas de racismo e intolerancia, provocando el miedo de los inversionistas; los medios pensando sólo en sus fines y trabajando arduamente para cerrarle el paso a otros medios; los funcionarios públicos capacitándose a medias para tratar de administrar mientras los administradores están tomando cursos de gestión; los intelectuales (los menos, por suerte) sobándole el lomo flaco y pulgoso al poder, mientras los artistas se meten a la grilla política con ganas de que las cosas cambien pero sin saber hacia dónde; la cultura y la educación, como primer escalón hacia el desarrollo, echados al fondo de la cobacha del presupuesto; las bibliotecas mini y mega, vacías de lectores y las calles, repletas de vendedores mientras el narco florece plagado de “nuevos capos”, uno más fregón que el anterior; y la leche para los más jodidos subiendo de precio… De antología.
El 2006 ha probado que todo puede ser peor si nos lo proponemos y si trabajamos en conjunto; el 2006 ha demostrado a México y al mundo que podemos tirar por la borda en menos de 15 minutos, años y décadas de conquistas sociales, laborales, legales y judiciales; el 2006 ha mostrado a nuestros hijos que el odio y la discriminación están ahí, listos para comernos vivos a todos; el 2006 ha señalado que los problemas ancestrales de pobreza, marginación, corrupción en todos los ámbitos y a todos los niveles son el pan nuestro de cada día; el 2006 ha dejado en claro que estamos en la mitad de la tabla de posiciones y vamos para abajo; el 2006 nos ha enseñado que la mentira, la transa, el robo y el fraude son el mejor negocio del mundo… el 2006 nos deja un sabor de boca más cercano a la cruda que al feliz estado de la embriaguez.
Lo bueno es que ya se acabó, segurito que en una semana todo cambia. Me consuela saber, como publicó la agencia AP recientemente, que los mexicanos somos de los menos estresados del planeta ante cualquier apuro, debe ser porque no leemos los periódicos como nos lo recomendó Fox, a quien comienzo a extrañar de a madres.
miércoles, 27 de diciembre de 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario